Si Christopher se encontrara con Bruce Dickinson, querría irse lejos de él, ya que le daría miedo por el aspecto raro y extravagante que tiene (con pantalones apretados y de colores llamativos, su melena rubia, y las palabras groseras que saldrían de su boca, que harían que Christopher dudára de su innocencia y bondad realmente inexistentes).
Christopher estaría caminando por el pasillo de su casa en Londres un dia por la noche, a las dos de la madrugada. Cuando de repente escuchó gritos y sonidos muy fuertes, irritantes y potentes que provendrían de la calle trasera.
Christopher se asomaría a la ventana para ver qué pasa, y que interrumpía su bonito silencio nocturno, uno de los sonidos que más aprecia. En ese mismo instante vió a ese hombre tan horrible y horrendo haciendo tonterías y rompiendo los cubos de basura de la calle trasera haciendo uno de sus gritos más espectaculares e increíbles.
Luego, por instinto, lo que le lleva a hacer siempre cuando escucha algo que le horroriza, Christopher se tiraría al suelo, y empezaría a gritar y a hacer ruidos irritantes, por tal de sumergirse en su mundo, y intentar tranquilizarse.
Luego, por el ruido causado por Christopher, se despertaría su madre, yendo a socorrer a su hijo. Ella lo calmó juntando las yemas unas con las otras de cada una de sus manos.
Seguidamente, Christopher le explicaría llorando a su madre lo ocurrido y ella decidiría primero llamar a la policía y después bajar a abajo para intentar hacer callar ese ruido.
Finalmente, madre podría hacer huir a Bruce Dickinson sin demasiados problemas, ya que llegaría el guitarra solista Dave Murray, en su búsqueda. Dave se disculpó, con mucha pena, y se fueron. Todo volvió a la normalidad.

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